Los Ultimos Chistes

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sábado, 10 de diciembre de 2011

Chistes 556 - Spaghetti

Un abogado mantiene un romance con su secretaria.

Al poco tiempo esta queda embarazada y el abogado, que no quiere que su esposa se entere, le da a ésta una buena suma de dinero y le pide que se vaya a parir a Italia.

A lo que la secretaria pregunta:

-¿Y como voy a hacerte saber cuando nazca el bebé?

El abogado responde:

-Tan solo envíame una postal y escribe Spaghetti por detrás.


No te preocupes, yo me encargaré de todos los gastos.

Pasan seis meses y una mañana la esposa del abogado lo llama al bufete exaltada:

-Querido, acabo de recibir el correo y hay una postal muy extraña de Italia. La verdad no entiendo que significa.

El abogado, acojonado, contesta:

-Espera a que llegue a casa y te explico.

Cuando el hombre llega a casa y lee la postal cae al suelo fulminado por un infarto. Llega una ambulancia y se lo llevan.

Ya en el Hospital, el médico jefe se queda a confortar a la esposa y le pregunta cual ha sido el trauma que ha precipitado tal ataque cardiaco.

Entonces la esposa recoge la postal y lee:

-Spaghetti, Spaghetti, Spaghetti, Spaghetti, Spaghetti, tres con salchicha y albóndigas y dos con almejas.

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lunes, 15 de agosto de 2011

Chistes 429 - La bragueta abierta.


Chistes 429 - La bragueta abierta.

Un hombre ya maduro contrató una secretaria.

Era una mujer joven, ingeniosa, gentil y, sobre todo, muy hermosa.

Un día, mientras tomaba dictado, notó que su jefe tenía la bragueta abierta.

Terminó el dictado y se dispuso a salir de la oficina cuando, antes de cerrar la puerta, dijo:

-’Por cierto, señor, la puerta de su cuartel está abierta’.

El hombre no entendió el comentario; no obstante, al poco rato se dio cuenta de que el cierre de sus pantalones estaba abajo.

Al hombre le hizo gracia la manera en la que su secretaria se había referido al pequeño incidente y decidió aprovechar la oportunidad para coquetear un poco, por lo que la llamó a su oficina:

-’Dígame, señorita, cuando vio que la puerta de mi cuartel estaba abierta, por casualidad no vio también a un soldado en posición de firme?’

-Oh, no, señor! Lo único que vi fue un veterano de guerra sin fuerzas echado entre dos viejas mochilas de campaña.


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