Los Ultimos Chistes

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sábado, 14 de marzo de 2015

Confía en mi... soy dentista

Confía en mi... soy dentista 

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miércoles, 4 de marzo de 2015

Cuando vas al dentista y te preguntan algo

Cuando vas al dentista y te preguntan algo

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martes, 3 de marzo de 2015

Cuando vas a dentista y te pregunta si usas hilo dental

Cuando vas a dentista y te pregunta si usas hilo dental 

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sábado, 7 de febrero de 2015

Philosoraptor y los dentistas

Philosoraptor y los dentistas 

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domingo, 18 de enero de 2015

Así es como me siento en la sala de espera en el dentista

Así es como me siento en la sala de espera en el dentista 

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martes, 2 de diciembre de 2014

Dentista... si claro

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jueves, 27 de noviembre de 2014

Dentistas, como son y como los vemos

Dentistas, como son y como los vemos 

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jueves, 23 de octubre de 2014

Dentistas, cada día mas aterradores

Dentistas, cada día mas aterradores 

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sábado, 9 de febrero de 2013

Chistes 671 - Las caries

El dentista le dice al paciente:

- ¡Mi3rd@! Tiene usted la caries más grandes que he visto en mi vida. Las caries más grandes que he visto en mi vida. Las caries más grandes que he visto en mi vida...

-Bueno, bueno; no tiene porque repetirlo tanto.
-No lo he repetido. Es el eco.

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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Chistes 525 - Mi Primera Vez

Chistes - Mi Primera Vez



Era mi primera cita. Salí de casa sumamente nerviosa; no sabía qué era aquello. Además era la primera vez, sin embargo, yo lo había prometido y no podía echarme atrás.



No debía tener miedo. Al fin y al cabo era yo quién había pagado por él. Cuando llegué al quicio de la puerta un escalofrío estremeció todo mi cuerpo. Cuando la puerta se abrió, tuve que hacer un esfuerzo por controlar el temblor de las piernas. Entré. Él me estaba esperando, e inmediatamente me tomó por el brazo y me llevó a una habitación. Con la mayor cortesía me invitó a acostarme. Aunque era la primera vez que hacía aquello, cuando le vi me inspiró confianza y comprendí que no podría encontrar una persona más adecuada para hacerme lo que él estaba a punto de hacer.



Poco a poco, se fue acercando. Creo que notó mi nerviosismo, y trató de tranquilizarme diciéndome que sabía lo que había que hacer, cómo y donde hacerlo. Lo había hecho cientos de veces y nunca había recibido ninguna queja.



Por fin, cuando mis músculos comenzaron a relajarse, me indicó cual era la postura más adecuada y poniéndome la mano en el hombro continuó diciéndome cosas agradables para darme ánimos.



La proximidad entre los dos se hizo casi dolorosa, sentí la presión de sus manos en mi brazo y el cálido y agradable aliento de su boca acercarse a mi rostro.




Derrepente me entró algo duro. Me cogió de sorpresa; mi cuerpo no estaba acostumbrado a este tipo de experiencias y comenzó a temblar. Pasaron unos minutos que a mí me parecieron siglos; de pronto comencé a sentir un dolor insoportable y lance un grito a la vez que todo mi ser se estremecía.



A medida que transcurrían los minutos el dolor se iba haciendo más y más fuerte y no tardó en empezar a salirme sangre. Le dije que lo sacara, que me estaba doliendo mucho, pero me dijo que ya casi estaba y que no podía dejarlo así. Grité angustiada y dolorida hasta que me saltaron las lágrimas.



Inesperadamente el dolor cesó y mi cuerpo fue recorrido por una indescriptible sensación de bienestar. Entonces me di cuenta de que todo había acabado, ya no tenía sentido seguir protestando. Llegó la hora de marcharse.









Le agradecí al DENTISTA que me hubiese sacado esa muela que tantísimo me dolía, y me despedí pidiéndole disculpas por mi exagerado comportamiento.










¡¡¡ADIOS DENTISTA!!!

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